Seminarios

  • La forclusión del Nombre del Padre. El concepto y su clínica. Jean-Claude Maleval
  • Editorial Paidós, 2002

  • La forclusión del Nombre-del-Padre alcanzará su desarrollo más elaborado en De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, trabajo anterior a los fundamentales de los años 70 en los que el goce y lo real pasan a ser predominantes. Estas últimas investigaciones renuevan y superan las elaboraciones de la lógica del significante que proporcionaron las condiciones de posibilidad de la construcción del concepto..

  • En la actualidad, en este fin de siglo, los puentes que parecían poder instaurarse entre la clínica psiquiátrica y la clínica psicoanalítica parecen a punto de romperse. Una nueva clínica tiende a predominar en el discurso psiquiátrico que nace de los progresos de la psicofarmacología en el tratamiento de los síntomas psicóticos y de las simpatías del imaginario positivista dominante por el hombre neuronal. Esta ya no parte de la observación del sujeto, sino de la eficacia de la molécula. Las consecuencias que ello tiene son palpables en el desamparo creciente del sujeto, en la soledad de su relación con un goce que no logra condensar en los productos que la tecnología científica, y que el capitalismo ofrece.

  • Si Freud hace de las Memorias del presidente Schreber un texto freudiano es -destaca Lacan- porque introduce en él, el sujeto en cuanto tal, lo que significa no valorar al loco desde el punto de vista del déficit y de la disociación de las funciones.

  • La psiquiatría moderna de la mano de la farmacología, introduce una sustancia que produce efectos sobre los fenómenos, limándolos, haciendo que desaparezcan sin ser penetrados. El psicoanálisis también introduce un elemento, que no es una sustancia, sino el analista, o la palabra, o la escucha, y también obtenemos una clínica, pero en este caso bajo transferencia.

  • El estudio del desencadenamiento de la psicosis conduce de forma bastante directa a la hipótesis de la forclusión del Nombre del Padre, si este último es considerado eje del orden simbólico. El hecho de que frecuentemente se produzca un vuelco con ocasión del encuentro con un Padre, situado este como tercero en una pareja imaginaria, incita a concebir que la intervención del significante paterno, al revelar lo que el sujeto no ha simbolizado, desencadena el significante y obliga a reorganizarlo en su conjunto. Sin embargo, como lo ponen claramente de manifiesto ciertos elementos de la vida de Schreber que se han descubierto ulteriormente, tales circunstancias no desencadenan ineludiblemente los trastornos: se requieren otras condiciones.

  • La introducción del concepto de holofrase demuestra ser necesaria para una concepción estructural de los fenómenos que especifican la posición enunciativa del psicótico. Así también, la puesta de relieve de un empuje-a-la-mujer inherente a la psicosis constituye un dato clínico que se impone con toda su generalidad en cuanto alcanza su formulación. La emergencia de La mujer tiende a confundirse a veces con la del Padre gozador, pero en ocasiones también se alza como el último dique contra lo real.

  • La tesis freudiana, según la cual el psicótico no sería capaz de instaurar una relación transferencial -debido a la retracción de la libido al yo- es desmentida por la clínica ¿Cómo distinguir sin embargo, lo que tiene de específico la transferencia del sujeto psicótico? ‘Psicosis de transferencia’, plantean unos, calcándola de la neurosis de transferencia; ‘erotomanía de transferencia’ enuncia Lacan, aislando una relación específica con el Otro.

  • Sin embargo, la conceptualización de la forclusión del Nombre del Padre, no modificó de inmediato el planteamiento de la cura analítica de psicóticos. El ‘otro centramiento’ sólo toma forma tras la muerte de J. Lacan, a comienzos de los años 80, en los trabajos de algunos de sus alumnos. Cuando el goce no está reprimido, en vano se tratará de interpretarlo, incluso puede resultar nocivo hacerlo, pero es posible permitir que el sujeto lo elabore. De esta forma, la práctica analítica con psicóticos se modifica y queda orientada hacia una moderación del goce, cuya finalidad es permitir la elaboración de suplencias.

  • La pluralización del Nombre del Padre nos lleva en último análisis, a relacionarlo con la ley particular que cada sujeto encuentra en su sínthoma en tanto que este anuda el gozar con el sentido. De ello se deduce que el Nombre del Padre constituye no una ley simbólica universal, sino una invención propia de cada cual. Su forclusión no se puede entender, por lo tanto, como algo que le exige al sujeto psicótico reparar un universal.

  • Pero la clínica de las suplencias está fuertemente correlacionada con la de los nudos borromeos. De ahí la aparición, en ciertos trabajos, del llamado a una clasificación distinta, no ya estructuralista sino borromea. La antigua, discontinuista, mantendría la existencia de categorías netas: neurosis, psicosis o perversión; la nueva, continuista, se dedicaría al estudio de las deformaciones o rupturas de los anudamientos de la estructura del sujeto.

  • La forclusión es un concepto dinámico, que pone de relieve los recursos creativos del psicótico y abre nuevas posibilidades para el tratamiento, porque destaca las capacidades de estos sujetos para elaborar suplencias. La falla simbólica que designa no pone más trabas al pensamiento que la represión o la renegación. No erige ningún obstáculo que impida concebir que la posición del sujeto psicótico se pueda modificar y elaborar al igual que la del sujeto neurótico.


  • Tres Segundos Con Lacan. Esthela Solano-Suarez
  • Editorial Gredos, 2021

  • En este texto, la autora testimonia de su análisis con el valor de una experiencia singular, pues en primer lugar la alejó de las certidumbres sobre lo que había sido para ella hasta ahí practicar el psicoanálisis. Hay en este texto-testimonio viñetas valientes y aclaradoras, como por ejemplo cuando dice que en su análisis su parloteo era contrariado, pues Lacan oponía a mis elucubraciones un final de no-recibido.

  • O cuando aclara que hizo falta un tiempo para mi salida del sueño del discurso inconsciente, sueño que cierta práctica del análisis hace consistir, dejando afuera el alcance de lo real. Gozar del bla, bla, bla en la asociación libre supone no querer saber nada del reverso de la sumisión al dispositivo analítico, reverso que da cuenta de la voluntad de cautivar al analista en las telarañas de la hipnosis.

  • Nada más atingente como orientación a la práctica del análisis. Y más aún pues escribe que el comienzo de su análisis fue incontestablemente un agujero traumático, pues agujereó en acto lo que yo creía que era la práctica analítica fundada en la asociación libre. Pues dice que Lacan procedía cortando el lazo de los significantes entre ellos, contrariando el relato de los sueños, de los recuerdos, de las elaboraciones; en suma, de las elucubraciones articuladas. Hacía objeción al orden simbólico, o sea, a lo que en una frase articula un sujeto, un verbo y un predicado que sostienen la intención de significación.

  • En cuanto al fin de análisis señala que no hay despertar porque un análisis no nos permite franquear la dimensión de lo real. Sin embargo, si bien dice que despertar no es posible, agrega que sí se puede estar un poco menos dormidos, sabiendo qué es lo que nos hace soñar y siendo menos incautos con respecto a nuestros sueños… pues en esas condiciones puede anudarse un nuevo pacto con el deseo.

  • Si dice que el deseo del hablanteser le es transmitido pero no le es enseñado y que J. Lacan inventa el termino hablanteser, como sustituto del término freudiano de inconsciente, es porque el lenguaje se incorpora, el lenguaje se anuda al cuerpo y el traumatismo del lenguaje sobre el cuerpo implica pérdida. Para luego decir que si el deseo no se educa ni se gobierna, entonces escapa a la autoridad, a tal punto que esta, sea cual fuere, no puede decretar la vía del deseo. En esto reside la impotencia de la educación y de las políticas. Pero, aclara, que el discurso analítico por el contrario, al ser el reverso del discurso del Amo, ofrece una perspectiva inédita que no conduce a la impotencia, sino al imposible, desde donde el sujeto podrá resolver el impase de su deseo. Y esto solo es posible, dice, en la experiencia de un análisis conducido hasta su término.


  • El caso en psicoanálisis, ensayo de epistemología clínica. Guy le Gaufey
  • Ediciones Literales, 2021

  • En este texto, Le Gaufey, con un ánimo critico pero riguroso, pone en cuestión la práctica del uso de viñetas clínicas en las presentaciones de casos. Sobre estas nos dice que existen grosso modo dos clases de historia: en una, el analista no es más que el relator de lo que le ocurrió al paciente en tal o cual fragmento del análisis, y el relato va a entonces ilustrar tal o cual consideración llamada “teórica”, o “ética” o “técnica”; en la otra, el analista está casi en el centro del asunto, en el que se trata de describir la mayoría de las veces un error que habría cometido, o una dificultad tenaz que no lograba salvar y que por eso habría amenazado el tratamiento pero que -¡gracias al inconsciente!- se reveló, para terminar feliz.

  • El texto intenta llevar el hilo de este cuestionamiento a un orden lógico. Pues le resultaba claro el extravío que implicaba, por ejemplo en la transmisión universitaria del saber, el pretender ilustrar cualquier cosa del saber analítico mediante ese tipo de relato al estilo “ejemplo científico”,la viñeta no estaba presente para añadirle una dimensión “clínica” a una consideración teórica, sino por el contrario para aureolar dicha consideración con un exceso de autoridad de apariencia científica, de entrada volcado en beneficio del productor de la universal cuya encarnación viviente pretendía ser la viñeta.Lo cual nos puede sugerir también la inversa, es decir, querer hacer calzar un elemento de un caso con una referencia teórica para, por esa vía, intentar darle validez “analítica” a lo planteado.

  • Le Gaufey extrae de las discusiones epistemológicas de la ciencia, lo que se ha denominado thematas, que refieren a que, en los juicios científicos operan estructuras temáticas subyacentes no explicitadas y que permiten sacar conclusiones que serían inexplicables si se toman sólo en un nivel empírico e inferencial. Para él, se trata claramente de prejuicios y ningún trabajo científico carece de ellos, lo que les brindaría una comodidad para soportar las limitaciones del saber actual. Hábilmente el autor se pregunta si esto no correspondería a lo que en psicoanálisis se denomina fantasma, esto en el sentido de un axioma al que le es asignada una connotación de verdad y esto porque el fantasma tal como el psicoanálisis lo aborda constituye la base del edificio de la creencia, en la medida en que se liga al cuerpo.

  • A partir de ello, Le Gaufey plantea por un lado, no empantanarse en los barriales de una clínica directamente moralizante y a la vez, por otro, nos recuerda que la cuestión del secreto, de la transferencia, de la finalidad del acto analítico, del modo de presencia del analista, de la transmisión, de las diferentes formas de relato y de imposiciones narrativas, todo se entremezcla desde el momento en que se pretende hacer un caso del discurso analítico.


  • 1, 2, 3, 4. Tomo 2, Jacques-Alain Miller

  • J. A. Miller en este tomo, así como en el I, se ocupa de decir el por qué de los esquemas de J. Lacan. Cada esquema es una formación cuadripartita para situar el modo de sujeto del inconsciente. La enseñanza de J. Lacan se soporta de los esquemas y de su combinatoria, ordenados según los fundamentos de la experiencia analítica, de allí su valor. El lenguaje es lo que ya está ahí y su materialidad, su estructura nos aleja de los idealismos.

  • En este punto comienza con el Seminario Sobre la Carta Robada, donde va más allá de las series planteadas a partir de los α, β, γ, δ. Pues como dice, aquí se sigue que la letra no es toda significante, también tiene valor de objeto. Donde todo se complejiza tal como reconoce J. A. Miller, cuando escribe Todo esto es muy difícil pues lo estoy manteniendo a un nivel muy formal y lo animo poco con las cosas de la experiencia. Pero, agrega, espero, que, como mínimo, les dé el esbozo de algo que les permita demostrar el texto de Lacan.

  • Lo que plantea a partir de los grafos realizados en el Seminario Sobre la Carta Robada tiene como base que los más y los menos nos ponen frente a una situación binaria la cual no tiene ninguna definición ni ninguna propiedad en sí misma, es un signo arbitrario, signo que establece una diferencia. Se trata de lo simbólico entonces porque solo a partir de un par de opuestos podemos acceder al lenguaje. Esto tiene carácter de axioma ya que no tiene propiedad en sí mismo y no necesita ser demostrable, sirviendo a una base común. De un grupo de axiomas se derivan teoremas y letras, lo cual nos permite entonces pasar de una indefinición arbitraria a una definición que puede ser arbitraria, pero que ya es una regla entre las partes.

  • Los vértices y aristas que permiten reunir un punto con otro van conformando grafos, es decir, una representación visual de una red o sistema complejo utilizados para representar relaciones entre objetos o puntos el cual puede hacer un recorrido en una sola dirección y por tanto, es un tipo particular de escritura.

  • Esto demuestra que no se puede partir de nada, sino que siempre partimos de algo, lo que da razón al título de este Seminario donde hay una serie y una puntuación.

  • Tenemos entonces un grafo dirigido, recorrido, regido por una serie prefijada, la serie de α, β, γ, δ, que es una sintaxis nueva, propuesta por J. Lacan y que determina probabilidades de distribución, pero donde no hay igualdad combinatoria de las probabilidades, generando como resultantes de la red: imposibilidades y posibilidades de sucesión.

  • Lo importante no son los elementos en sí, sino la relación entre ellos, es decir las flechas que representan operaciones que las modifican según la relación entre sí. Entonces, según con qué elemento se relacione uno u otro, cambia la definición de los elementos del conjunto, pero sigue siendo el mismo grupo.

  • Luego J. A. Miller pone en consonancia estos elementos con el grafo del deseo y reseña el Seminario sobre La Lógica del Fantasma de J. Lacan a partir de dos esquemas o grafos elaborados, esquemas que va a poner en relación a las operaciones de alienación y separación...


  • 1, 2, 3, 4. Tomo 1, Jacques-Alain Miller, Paidós, 2021.

  • El autor inicia su seminario abordando que la orientación lacaniana es la de hacer un psicoanálisis colectivo,porque el concepto de discurso analítico viene a partir del vínculo social pues el psicoanálisis conlleva una responsabilidad colectiva. Recuerda que Lacan denunciaba la pretensión de algunos analistas de callarse, esconderse y abstenerse respecto de la práctica que realizaban con pacientes, agregando en la enseñanza hay que desmentir la ilusión de soledad del psicoanalista… la ilusión de soledad proviene de la identificación con la verdad… Miller insiste en que esa soledad es una ilusión porque no somos sin el Otro del lenguaje aunque a la vez la posición del analista es el de no incauto, no es la de decir ‘amen’ a cualquier cosa.

  • En el análisis el sujeto se las tiene que ver con un goce que constituye un punto de inercia y que es incluso el factor esencial de su orientación, y que a la vez este es el factor de orientación esencial para el analista si quiere funcionar como útil. Pero no solo pues el psicoanalista es un útil para quien le habla y es un útil que debe hablar de cómo se vuelve ese útil.

  • Y a partir de ahí, Miller dice que correr riesgos en la enseñanza es animar a ser riguroso cuando se construye algo. La escucha analítica la hacemos cuando la ignorancia se pone a trabajar, que lo serio se define por la serie (como el título de este seminario) y que la ordenación subjetiva es un orden, es decir, una sucesión en donde tendríamos que llegar a poder identificar y manejar lo insimbolizable del objeto a que es la expresión del goce.

  • J. A. Miller retoma entonces de J. Lacan esta pregunta ¿qué es la experiencia analítica? Y responde Es una experiencia de dependencia respecto del otro significante. En la experiencia lo que se dice se presta a interpretación y, por tanto, depende del otro significante, situando la transferencia en la dimensión simbólica, es decir como consecuencia de la relación simbólica con el Otro. Esto es, con el Otro del deseo en la transferencia y con el Otro del saber en la interpretación.

  • A partir de allí J. A. Miller entra en las categorías clínicas, la histeria que consiste en identificarse comúnmente con lo que falta al Otro, a diferencia de la obsesión que sería el esfuerzo por encontrar el objeto (a) en el Otro como un elemento.

  • En el caso de las perversiones aborda la experiencia sadiana para decir, con J. Lacan, que hay un lado del sujeto perverso que encarna la rigidez del objeto. Para ello, emplea el término petrificación para su posición, en la cual no hay falta en ser. El sujeto, cuando se hace objeto (a), se sitúa fuera del Otro, incluyendo lo fuera de la ley. A partir de Kant con Sade plantea que el personaje sadiano es el instrumento de goce, lo que no quiere decir que goza sino que se entrega al goce del Otro. Que con su voluntad de goce infiltra de goce la división del sujeto.

  • En todo ello, Miller nos lleva por las elaboraciones de J. Lacan buscando una formalización y matematización como modo de aproximarse a lo Real, pues, como él dice, el matemático se ubica en el plano de lo que cesa de no escribirse. El matema, nos dice en el capítulo X, no ha estado ahí desde siempre. Sin embargo como aclara J. Lacan es más bien una oportunidad, que cese de no escribirse es del orden de un quizás.

  • En los últimos capítulos, Miller sigue trabajando el cuadrado de Apuleyo. A partir de esta verdadera estructura superpone en sus vértices: elementos de la lógica, los cuatro conceptos del psicoanálisis, y los registros de Lacan. Es así que pone: 1) lo contingente como lo inconsciente, que es lo que cesa de no escribirse, 2) lo necesario como la pulsión, que refiere a lo que no cesa de escribirse, 3) lo posible refiere a la transferencia, que es lo que cesa de escribirse, y finalmente 4) lo imposible como la repetición que es lo que no cesa de no escribirse.

  • Miller pone toda su importancia en el paso de lo contingente a lo imposible. A partir de una fórmula de Lacan en el sentido lógico, pero que escribe fuera de éste, la fórmula es: (NO (p disyunción no p)) pues en la lógica, en nombre del principio de contradicción, se rechaza que sea al mismo tiempo p y no p, pues ni lo uno ni lo otro puede ser verificado lógicamente. Entonces Miller aclara que aquí se trata de lo Real, ya que de ahí es de donde parto, o sea, de que para todo saber es preciso que haya invención y es lo que ocurre en todo encuentro, en todo encuentro primero con la relación sexual.

  • Por esta vía nos lleva a las fórmulas de la sexuación, pues estas fórmulas no inscriben la relación con el otro sexo, ya que la relación sexual responde a una fórmula que no cesa de no escribirse, o sea lo imposible absoluto. Sin embargo, nos aclara que a pesar de, o debido a, la estructura de imposible, hay contingencia, hay encuentro feliz como dice Lacan a la buena de dios.

  • El último capítulo que refiere a la clínica psicoanalítica habla entonces del trabajo de la transferencia como ese que va justamente de lo contingente a lo imposible, para luego en el final de análisis hacer el camino inverso; de lo imposible hacia lo contingente. Esto es lo que Lacan va a llamar la transferencia de trabajo que es lo que él deseaba animar para la Escuela.


  • La Libertad en Psicoanálisis, Gabriel Lombardi

  • ¿Es la libertad un tema que convoca al psicoanálisis y a los psicoanalistas o es un espacio reservado a la filosofía o a la política?

  • Desde hace ya unos años, Gabriel Lombardi ha venido planteando esta cuestión en varios artículos, al introducir la noción de "momento electivo". Podría decirse que un momento electivo, para el psicoanálisis, es una coyuntura en la que se actualiza cierto margen de libertad que, sin embargo, debe ser distinguido de la elección propia de la alternativa (o esto o lo otro). Un primer momento para pensar la elección en psicoanálisis fue la "elección forzada", aunque no hay que descartar la posibilidad de una elección de separación, tal como plantea Lacan en su escrito "Posición del Inconsciente" (1964).

  • Por esta vía podría reintroducirse en el psicoanálisis la cuestión de la libertad, recordando ciertas afirmaciones tempranas de Lacan como: ¿se trata de concebir la libertad de separación como un tipo de libertad de indiferencia? ¿la separación es el mero rechazo de una elección forzada? ¿cuál es la relación entre elección y libre albedrío? He aquí las problemáticas sobre las que avanza este libro.


  • ¿Qué se espera del Psicoanálisis y del Psicoanalista? Colette Soler

  • Sin perder de vista en su decir la dimensión ética que entraña nuestra práctica, Soler se pregunta por las particularidades de la época y acerca de qué puede esperarse hoy del psicoanálisis y del psicoanalista. Interrogantes que hacen resonar las tres preguntas presentes en la Grecia antigua que dejaron sus marcas en la obra kantiana y que Lacan intenta responder en su texto Television: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?.

  • La autora advierte que en el contexto actual "...en una sociedad en la que suponemos que la muerte de Dios fue registrada, en un tiempo donde no tenemos más el sentido de la tragedia antigua, en un tiempo en el que no creemos más en el destino...Tenemos, al contrario, el sentimiento de la contingencia".

  • Es a partir de la agudeza de la lectura de la época que Soler nos señala los tropiezos posibles de nuestra práctica, algunos modos de malograr el acto analítico.


  • ¿Qué Psicoanálisis? Colette Soler

  • Este texto refiere al efecto de desidentificación y desalienación del Gran Otro que debería alcanzarse hacia el fin del análisis, y del camino para responder la pregunta ¿Hay del analista?, ¿Cuando y como se puede llegar a eso? Considerando que Lacan desplaza estas pruebas de "garantía" hasta después del momento en que un practicante del psicoanálisis ha comenzado a ejercer.

  • C. Soler se refiere a la importancia que tiene en este devenir analista, poder decir hacia donde nos ha llevado el análisis, en qué punto se detuvo, qué funda la autorización del analista si ya no se trata de quedar autorizado en el Otro.

  • Este momento produce un duelo del ser en el Otro lo que debería atemperar las disputas, las reivindicaciones, la indignación, la demanda, las pasiones respecto del Otro.


  • Un final inexorable. Jorge Chamorro

  • El recorrido de un análisis supone la profunda transformación de un sujeto. Más allá del levantamiento de los síntomas, es el ser mismo el que está en juego. El clima de indeterminación con que nos encontramos al principio se desplazará para dar lugar a lo que podríamos llamar "certeza de vivir". Una vida que se vive y que se aleja del verse vivir.

  • La clave de este recorrido nos lo da la particular forma que toma la interpretación lacaniana: siempre incluye un vacío de sentido.

  • En este texto se encontrará el esfuerzo constante por cuestionar el efecto frase o palabra que se reitera, desconociendo los efectos especialmente clínicos que supone.

  • Todo esto supone un producto, un cerezo, que no solo es estético sino también tiene efecto orientador y permite ubicarse frente a todo lo que la vida nos propone.


  • Del Síntoma al fantasma. Y retorno. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller

  • La búsqueda de Miller está orientada decididamente por lo que, como practicante, busca obtener en una cura psicoanalítica. Se trata de ir más allá de “La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud” a partir de los conceptos de objeto a y el campo de goce. No es casual que se sirva del Freud de la segunda tópica.

  • Tomando la formulación princeps de concebir el final de análisis en los términos de atravesamiento del fantasma, el curso se concibe tal cual la dirección de la cura: del síntoma al fantasma, con la promoción del objeto a en el núcleo de la elaboración. De este modo, Miller nos presenta el “Otro Lacan”. Se va a tratar de poner en función en el fantasma los trozos separados del cuerpo que son los objetos a, y ponerlo a prueba en el paradigma freudiano de “pegan a un niño”.

  • A su vez, el síntoma, como la cara del displacer, de un modo de goce, va a implicar las vicisitudes del saber y la verdad, y toda significación va a estar comandada por un modo de goce que responde al objeto en el fantasma.

  • El fantasma rechaza el no hay relación sexual, en tanto que busca construir una mediante el objeto. ¿Por qué esto? “La buena represión neurótica también está fundada en la Verwerfung, en la forclusión de un significante. Por lo tanto, debemos plantear una Verwerfungdel significante unario que funda la psicosis humana”. Esta luminosa formulación de Miller va a anticipar una clínica no estructuralista.


  • Incidencias políticas del psicoanálisis. Tomo 1 y 2. Colette Soler

  • Compendio que reúne diversos escritos de esta analista que proponen una lectura de articulación entre el sujeto y su estructuración por lo colectivo. Este texto nos aportó una lectura desde el psicoanálisis a nuestra actualidad, pues como dice ella, ‘Lacan establece que toda nuestra realidad ‘incluso los cinco sentidos’, está modelada por el lenguaje… es decir regula los vínculos entre ciudadanos, las generaciones, los seres en cuanto sexuados'. Soler señala ‘la civilización moderna implica menos la defensa que el orden sardónico del goce que define al superyo’. Nos recuerda que Lacan en su Seminario 'El Reverso del Psicoanálisis' nos dice que ‘no hay discurso sino del goce’.

  • ‘El traumatismo es de estructura, pero la solución a lo traumático que produce el lenguaje es propia de cada sujeto’. Más Adelante dirá ‘el lenguaje transforma lo real del ser hablante, lo convierte en un hablaser exiliado de lo que sería el goce mítico de la pareja sexual, no sin las modalidades de suplencia que llamamos síntoma’.


  • Conferencias Porteñas. Tomo 1. Jacques-Alain Miller. Desde Lacan.

  • 'Este primer volumen de las Conferencias Porteñas atraviesa, con escansiones temporales que muestran en las diversas temáticas las progresiones logradas, la década decisiva que va de la muerte de Jacques Lacan en septiembre de 1981 hasta la fundación de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL). En esos años de trabajo intenso Jacques-Alain Miller, con prudencia, energía y decisión, logró transformar algunos grupos en una institución sólida que responde a la 'Proposición' de Jacques Lacan. Este trabajo de política institucional estuvo acompañado por la realización de una enseñanza rigurosa, donde la ironía y la gracia animaban para los oyentes la aridez de algunas cuestiones y levantaba el peso intimidatorio de afirmaciones que no parecían prestarse a la interrogación crítica.

  • El lector interesado por el psicoanálisis encontrará más de una sorpresa y muchas satisfacciones en la lectura de Conferencias Porteñas'.



  • Seminario de Psicosis.

  • "La paranoia, quiero decir la psicosis, es para Freud absolutamente fundamental. La psicosis es aquello delante de lo cual un analista, no debe retroceder en ningún caso".

  • 'La palabra verdadera ataca con extrema celeridad' asevera Daniel Paul Schreber en sus Memorias dando cuenta de su padecimiento hecho de palabras.

  • El comienzo del Seminario de Psicosis se inicia con la lectura línea a línea de estas memorias, rescatadas por Freud en su investigación sobre la psicosis y su labor de desciframiento del discurso delirante. Aquí el estudio deriva en el Seminario 3 y la Tesis de Lacan. Es que al decir del autor 'no se vuelve loco quien quiere', se trata entonces de reconocer los fenómenos del lenguaje que dan cuenta de la constitución de la estructura de las psicosis a partir de la forclusión del Nombre del Padre.

  • En su tesis, Lacan ubica el reconocimiento a sus maestros así como investiga los antecedentes de la psiquiatría para finalmente desembocar en el psicoanálisis freudiano. Encontramos los inicios de su definición de estructura en el abordaje de la locura como efecto de lo social –que más adelante conceptualizará como el Gran Otro- avanzando desde la fenomenología, con el recurso a la teoría de Kretschmer y finalmente con la concepción energética freudiana. Lacan realiza paso a paso una lectura de la psicosis tomada en su totalidad en las claves comprensivas del inconsciente y del deseo, interpretando en el caso Aimée los ciclos y epifenómenos como una organización compleja orientada por el deseo, cuya satisfacción es esencialmente social en su entramado, en la búsqueda de sanción o castigo. Se distancia en su teorización de sus maestros descartando el déficit como factor causal para llegar al postulado de un determinismo psicógeno específico para los fenómenos que estudia, porque va a enmarcarlos en las estructuras conceptuales, que dan su valor creador a la psicosis, lo que incluye sus relaciones con el genio.

  • En este estudio seguimos de cerca los pasos de Lacan revisando algunos casos clínicos ejemplares propuestos por él. Abordamos así, el caso Aimée, El caso Schreber en De una cuestion Preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, Los homicidios inmotivados de Guiraud y el caso del Sr. Primeau, una psicosis lacaniana, entrevista que fue realizada por el mismo Lacan. Abordamos igualmente los textos establecidos por Claude, Migault y Lacan sobre las Folies simultanées y los Troubles du langage écrit chez une paranoiaque, de Lévy Valensi, Migault y Lacan. Seguimos con la escritura de Rousseau; el caso Robert de R. Y R. Lefort; el caso Dick de M. Klein; el asesinato de Charlotte Corday, Écrits inspirés: schizographie y el caso de Pierre Rivière presentado por Michel Foucault.

  • Este Seminario permanente de los sábados referido a la Clínica de las Psicosis no se limitó sólo al estudio sobre textos magistrales sino también tuvo el impulso de tomar la modalidad de Presentación de enfermos, ya que como dice Lacan en el Seminario 3, no puede decirse que este seminario es tan solo un comentario de textos… pues, estas cosas viven para nosotros en nuestra práctica cotidiana.